LA PRINCESA ISIS

LA PRINCESA ISIS

martes, 2 de julio de 2013

VACIO

El vacío, esa sensación de adrenalina y en el estómago que nos hace despertar y sentirnos vivos, puedo sentirlo, pero no me siento viva, es algo confuso no?
Al experimentar la caída al vacío la primera vez no pude lograrlo, no logre saltar, veía en el fondo del agua, en la oscuridad el mismo espacio en mi corazón, tenía miedo de saltar allí, donde sabía que sólo podría hundirme, la segunda si lo hice y es extraño, cuándo decidí aceptar esa oscuridad en mi corazón al hundirme en ella parece, quería salir, pero también me quería quedarme eternamente allí, el agua me saco sola, pero yo quería hundirme allí, en el segundo en el aire, al aceptar aquel destino reflexione que estaba bien, sólo caer, cuando reflexione en que me había hecho saltar, vinieron a mi mente las últimas palabras para apagar el instinto de autoconservacion que tiene el cerebro, tu realmente deseas morir simplemente en la oscuridad, saltar, dormir y no despertar jamás, luego de eso, las lágrimas del corazón se desrramaron, pensé que aún tenía un último apego, tal vez algo en mi quería creerlo pero esta experiencia me hizo comprender que no, que ya podía dejar rodó atrás sin importarme nada, apagar el cerebro y dedicarme a caer, caer, caer, en la oscuridad, hundirse, y no sentir. No saber que yo misma existo, me sentí triste, la herida retorno con mas fuerza, más dolorosa, más abierta, más profunda, de lo que lo que pensaba, sin duda duele más, me es un poco difícil respirar, y el cielo lloró, derramó las lágrimas que yo no podía derramar, las escondidas tras la sonrisa falsa que me oculta, lloró lo que mi máscara no dejaba ver, la de la chica feliz, buena, agradecida, la buena hija, la persona que no duda, que no tiene preocupaciones ni problemas, la chica que se levanta animada cada día, la que cuida siempre de los demás, la que nunca pide nada, la que sólo puede decir que si con una sonrisa, que siempre dice no importa, no te preocupes, no hay problema, yo estoy bien, siempre, sonriendo y diciendo, estoy bien, necesitas algo, dime, pero realmente, quien necesita ayuda soy yo, pero no puedo pedirla, no puedo hablar, no quiero hacerlo, no tengo a nadie a quien decírselo, muchas vidas, todas en desarrollo, para que poner peso en su corazón, sí las cosas resultarán mal, no sería hacerles daño a ellas?
Igual el cielo lloró, con tanta fuerza, que quería salir y llorar con el, para que las lágrimas de esta niña y de este cuerpo se mezclaran con las de mi corazón, las que el cielo lloraba, al ver la herida que había en mi.
La princesa consentida, ha perdido su sonrisa, ha perdido el encanto y la luz en sus ojos, la eterna niña, inocente, que batallaba, que danzaba, que consentida, que era fuerte y dirigía, ya no está, sólo queda rencor y oscuridad, debilidad y tristezas.
El cielo lloró, porque la princesa ya no quería vivir y el cielo lloró porque se apiadaba del dolor de aquella que vio crecer. La diosa que lo acompañó, que admiro el inmenso azul, que alegro a tantos con su dulzura y que por encima de todo protegió, siempre cumplió su misión.